Recuerdas hace solo unos años, cuando todo era ADN. Aquel extraño que solo unos pocas se esforzaban por entender, se ha visto en solo unos años por la microbiota. Ahora todo habla de ella, las cremas la protegen, los alimentos la van a cuidar y todo gira en torno a ella.

Como no podía ser de otra forma, el ámbito de la reproducción también le ha empezado a dar peso, nunca mejor dicho, porque se calcula que en peso podemos tener más microorganismos que células del propio cuerpo. Se calcula que tenemos 1’3 bacterias por células corporal.

Por ello, estudios recientes, como este publicado el pasado agosto, parecen evidenciar cada vez con más certeza, que las poblaciones de microorganismos que viven en las cavidades de nuestro cuerpo o sobre él, tienen un papel importante en el desarrollo de diversas procesos fisiológicos, como lo es la reproducción humana.

Durante años, hasta el año 2008 concretamente, se pensaba que el tracto superior reproductivo femenino era estéril. Desde este pistoletazo de salida, han sido numerosos los grupos de investigación y equipos que han dedicado recursos de investigación a intentar caracterizar las poblaciones predominantes entre diferentes estados de salud frente a personas sanas. No menos prolifero está siendo este campo en el entorno de la reproducción humana.

Numerosos estudios internacionales han evaluado desde El conjunto de microorganismos predominante en la vagina de mujeres embrazadas; El perfil de la microbiota vaginal al momento de la transferencia embrionaria; Se han encontrado indicios de que la microbiota endometrial tiene efecto sobre la implantación embrionaria; El microbioma vaginal como predictor de las tasas de parto en fertilización in vitro; y un largo etc. Pero, ¿son todos lo estudios igual de fiables? ¿las conclusiones que nos muestran, son realmente las que se sacan de los datos publicados?

Si bien es cierto que todos los estudios muestras datos interesantes, no todos muestran las conclusiones de la misma forma. Analizando uno de los últimos estudios comentados en el campo de la reproducción humana, encontramos:

Que el título del artículo científico es lo suficientemente descriptivo y no parcial para tener rigor científico. Por lo tanto, sería un buen titular que no siempre obtenemos, ya que estudios con conclusiones menos evidentes tienen un titular más arbitrario y que por tanto puede llevar al lector a una conclusión no adecuada.

Como ejemplo de este resumen, encontramos que los autores describen que sus datos no son significativos. ¿Qué indica esto? En la actualidad existe un límite marcado de un valor estadístico inferior al 0,05, el límite mágico de p < 0,05 sostiene una enorme importancia en lo que respecta a la aceptación de un manuscrito para su publicación o para la financiación de una solicitud de investigación. El valor de p es el método más utilizado de evaluación de la significación estadística de cualquier hallazgo. El origen del valor de p se remonta a 1925 cuando Sir Ronald A. Fisher sugirió por primera vez el uso de unos límites entre la significación y la falta de significación que se basaba en la probabilidad. Arbitrariamente estableció este límite con una p = 0,05; donde p significa la probabilidad de que un hallazgo de interés se haya alcanzado por casualidad. A pesar de que es bien conocido y se utiliza ampliamente el énfasis de Fisher en la prueba de la significación y el límite arbitrario de p < 0,05, es importante que los profesionales reconozcan que esta definición ha suscitado extensas críticas durante los 80 últimos años. Específicamente, se ha criticado esta estrategia porque no tiene en cuenta el tamaño y la relevancia clínica del efecto observado. Es decir, un efecto pequeño en un estudio con un gran tamaño de la muestra podría tener el mismo valor de p que un amplio efecto en un estudio con una muestra de pequeño tamaño.

Para combatir la confianza excesiva en el valor de p cuando se examinan los efectos de los tratamientos, hacemos la recomendación siguiente: al examinar el artículo publicado sobre un ensayo clínico, el profesional debe interesarse en responder a las tres preguntas básicas siguientes:

  1. ¿Podrían los hallazgos del ensayo clínico ser exclusivamente el resultado de la casualidad?
  2. ¿Hasta qué punto es amplia la diferencia entre las variables primarias analizadas de los grupos del estudio?
  3. ¿Es la diferencia de las variables primarias analizadas entre grupos significativa para el paciente?

En el caso que nos atañe, los hallazgos podrían ser de relevancia, pero esto no está probada debido a la baja población analizada, al sesgo de etnia declarado en la misma y a que las diferencias encontradas podrían justificarse por otros factores, como podría ser los niveles hormonales endógenos u otros no tenidos en cuenta.

Además, en este campo tan incipiente de la microbiota humana, se empiezan a conocer controversias como el método empleado para el análisis, la dificultad de discriminar entre microorganismos vivos o ya muertos y un largo etc. Los estudios más robustos parecen evidenciar: 1) Que es importante contar con ella, 2) Que desconocemos como es su composición o como se forma exactamente, 3) Que cada vez parece más clara la capacidad de la microbiota para modular el sistema inmune relacionado con la implantación y las implicaciones de la morfología de su tejido.

Desde Pronacera animamos a nuestros compañeros investigadores para que estudios tan interesantes como este se sigan desarrollando, pero debemos de ser críticos y no sacar conclusiones precipitadas con estudios a pequeña escala y con ciertas limitaciones. Más, cuando estos hallazgos llevan al desarrollo de estudios comerciales que desencadenan en una opción terapéutica sin demasiada evidencia científica como es el uso abusivo de antibióticos y el suministro de pre y probióticos, que por su inocuidad declarada, podrían ser suministrados sin necesidad de realizar complejas evaluaciones y extender aún más el uso de los ya empleados en abuso antibióticos.

Antonio Martínez Lara.
Project Manager & International Business Development

Pronacera Therapeutics S.L.

Fuentes:

  1. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=Effect+of+the+vaginal+microbiome+on+the+pregnancy+rate+in+women+receiving+assisted+reproductive+treatment
  2. https://www.elsevier.es/es-revista-pediatrics-10-articulo-valor-p-inferior-005-que-13112660
  3. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=How+uterine+microbiota+might+be+responsible+for+a+receptive%2C+fertile+endometrium
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